"Esa peligrosa tentación, q todas ellas son, en algún momento..."
Andrea era la colegiala, cimbreante y coqueta, vivía intensamente sus catorce años. Se ciñó la falta a las piernas -con las manos q planeaba sus sinuosas nAlgas y formados muslos- y mirando a ambos lados subió lentamente el puente peatonal de La Pascana, mientras algunos, discretos la auscultaban y, otros, llenadores de microbuses lanzaron piropos con deseos reprimidos. Otros la siguieron con ojos alborozados, en silencio todo el puente, mientras ella se arreglaba la falda plomiza -como este cielo brumoso q encapotaba Lima en julio- mirando en derredor cada cierto tramo. Sabe lo q tiene, comentaron. Uno nunca sabe quién està detrás de esos ojos q auscultan...
Los colectiveros, cobradores y fizgones sentados en la pintarrajeada banca -con publicidad del BCP y una veterinaria-, continuaron la rutina, mientras q al otro lado del puente se repetía el alboroto. Era la una de la tarde y los estómagos reclamaban combustible... Amiguera, subió a uno de esos tantos mototaxis y ...
Varias personas cayeron o se suicidaron de ese puente, violaron a una colegiala q subió a un mototaxi y otra a una combi. Este puente fue testigo de tragedias de sangre y desgarradores gritos y abundante llanto dlos familiares, y q los vecinos intentan borrar de su memoria y no pueden... esperan q el tiempo logre su trabajo. Mientras, las parafilias transitan en todos los senderos, los puentes y escaleras de esta metrópoli.
Ahora...hay gente q cruza el puente en las madrugadas y dicen q se oye lamento, quejidos y asta súplicas...
Hoy, el cielo chispeaba unas menudas gotas de agua salada, q jugaban estrellándose en el rostro de los caminantes, mientras vaporeaba el ambiente con el abrir de boca de los q hablaban y bostezaban... La hermana de Andrea, ya señorita y con similares atributos, recorría una y otra vez, cada vez más provocativa ese puente y a esa hora...
Cuatro colegialas llegaron jugueteando, traviesas, brincando subían y bajaban y regresaban por los peldaÑos mojados y con rastros de lodo. ColegiAlas q recordaban a Andrea. Mostraban lo que los hombres que®ìan. Se detuvieron a uno y otro lado de la baranda ante el chillar de una ambulancia en frenesí carrera. Jugaron y festejaban en sonoras y cómplices carcajadas
Viejos y jóvenes, repetían libidinoso ritual que mojaba y humedecía.... como alucinando el poema de Sodoma Acababa en infinitos suspiros, angustias y lamentos...
Esa banca, mejor dicho ese paradero... era un nido. Aquí se engEndró un enfermo, un desadaptado. Sucios, desaliñados o achorados "raperos". Eran caseritos jòvenes y viejos (sin mujer y sin vidas) los q se sentaban todos los días a verlas pasar (se reunían pendejos, arrechos y depravados).
Fue cuando lo reconocieron en el paradero y una chica arremolinada aulló entre dolor y odio:
!!!Violador!!!! !Violador!! !!!es el Violador!!!....
Se lo llevaron, dicen, a la cárcel. Pero el paradero sigue...sigue sin él pero sigue como muchos otros paraderos y escaleras y puentes, solitarios -sobre todo en las noches-, cómplices del mal vivir...siguen allí también cada medio dìa. En el ambiente sigue el baho lúbrico; sobre todo en los q se sientan en esa banca...esperando el paso de las chiquillas.
.....................
Pedro López ganvini
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Hola amigos de las historias breves y heterodoxas. Permítanme acompañarlos brevemente en sus vidas con estas historias para ser leidas en su cel, como quien pasa el tiempo en el carro, en el bus, entre clases, caminando, esperando a tu flaca, etc... LAS ESCRIBO EN MI CEL EN UNOS MINUTOS, EN EL CARRO O EN ALGÚN CAFÉ.
Hace de todo, no pitea por nada
este es el testigo y cómplice
viernes, 16 de septiembre de 2011
viernes, 9 de septiembre de 2011
Las estatuas vengativas
Vi en sus ojos, fuego y venganza, cuanDo al tercer día de la feria un poeta efuSivo pronunció mi nombrE al frente de esos tres tipos..... Querían botarme al principio, pero como no pudieron, luego, quisieron matarme..... Pero había mucha gente todos los días.
Es la segunda vez que la Feria Internacional de Libros de Lima se desarrollaba en el rimbombante parque de Los Próceres (monumental parque de los Precursores y Próceres de la Independencia... !Asu!), donde se agrupan imponentes estatuas en armatostes de mármol y peldaños pétreo en un semicírculo, cobijado entre césped y árboles de eucalipto, sauce, palmera y otros... El invierno, su frío húmedo y sus chispeos de lluvia no eran ajenos eso sí.
Este parque no me es extraño, he pasado muchas veces, aunque como la mayoría de limeños, no hubo motivo y ocasión xa entrar. Un gran parque con monumentos, césped, árboles, y !ya!...
Hace años q en la sección Cartas del Lector, publiqué -con inusual eco y cobertura de la prensa- en el Comercio, La República, El Peruano, Expreso y rebotado en Algunas radios -quienes, "cabrones", mencionaron al autor de tan "antipatriota" sugerencia-, una misma carta, con diferentes títulos donde enfáticamente y con furibunda pluma, manifesté mi protesta, malestar y final sugerencia, de cambiAr esa costumbre de cerrar plazas y parques para celebrAr "fechas cívicas" y homenajear personajes ilustres, verbi gracia, Castilla, 2 d MayO, BologNesi, GrAu, La Bandera, SAn Martín, y sin contar las fiesTas cívicas, ReligiOsas, etc., q entorpecían el tránsito y causabAn un brutal congestionamiento vehicular y peatonal. Xqué no se reunían todos los patrioteros en el mencionado y enorme Parque de los Próceres a marchar, desfilar, colocar ofrendas florales, decir misas, retretas, cañonazos de salva, etc, etc, las horas y días q quisieran, sin joder a la gente q trabaja y transita por plazas y parques -no sólo en horas punta y en cuadras a la redonda-. Cien cachacos, tombos, fuNcionarios pùblicos y obligados alumnos de colegios, no deben joder a los miLes de trabajadores y personas q transitamos todos los días. Cuantos han llegado tarde Al trabajo o perdieron el día, una reunión. De trabajo, !què sé yo carajo!.
Dije qué? otra vez? como en la Casona de san Marcos? Pero no, allí estaban, visibles e imponentes, los monumentos de José Gabriel Túpac Amaru, erguido y gallardo, poncho a medio abrir; Gral. Francisco de Vidal con su espada en alto; Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, solemne con pergamino en mano; Toribio Rodriguez de Mendoza, con capa y libro en mano...y tres caballos briosos, negros como la opresión, q chapotean en agua cuando llenan la pileta.
Cada día, cientos y miles, transitaban los pasillos tapizados en azul y rojo...
Noté q Gabriel me seguía con la mirada y me puse nervioso, estaba entre el tumulto q me encubría. Fco de Vidal bajó su espada y me señaló. Juan Pablo tomó nota en su pergamino, mientras Toribio me hizo la señal de la cruz... !era mi sentencia?! !La venganza es dulce!
Sigiloso y agachado casi entre piernas y culos de la multitud y stands, me deslicé y logré escabullir de esos ojos acusadores y antes que se bajen por mí.
Les conté a los organizadores de la Càmara del Libro e incrédulos y mirándose entre ellos, cuchichearon. TomAremoS las medidas del caSo por tu seguridAd, me dijo Ramàn Aragonez, director de ferias. Han impedido mi ingreso xa protegerme.
Pero yo entré otras veces a la feria con peluca y gorra y sin avisarles...porque tenìa q sEguir trAbAjAndo. Por joder voy a volver a escribir esa nota en cuAnto medio pueda...
.........
Fotos PLG
Enviado desde mi BlackBerry de Claro.
Es la segunda vez que la Feria Internacional de Libros de Lima se desarrollaba en el rimbombante parque de Los Próceres (monumental parque de los Precursores y Próceres de la Independencia... !Asu!), donde se agrupan imponentes estatuas en armatostes de mármol y peldaños pétreo en un semicírculo, cobijado entre césped y árboles de eucalipto, sauce, palmera y otros... El invierno, su frío húmedo y sus chispeos de lluvia no eran ajenos eso sí.
Este parque no me es extraño, he pasado muchas veces, aunque como la mayoría de limeños, no hubo motivo y ocasión xa entrar. Un gran parque con monumentos, césped, árboles, y !ya!...
Hace años q en la sección Cartas del Lector, publiqué -con inusual eco y cobertura de la prensa- en el Comercio, La República, El Peruano, Expreso y rebotado en Algunas radios -quienes, "cabrones", mencionaron al autor de tan "antipatriota" sugerencia-, una misma carta, con diferentes títulos donde enfáticamente y con furibunda pluma, manifesté mi protesta, malestar y final sugerencia, de cambiAr esa costumbre de cerrar plazas y parques para celebrAr "fechas cívicas" y homenajear personajes ilustres, verbi gracia, Castilla, 2 d MayO, BologNesi, GrAu, La Bandera, SAn Martín, y sin contar las fiesTas cívicas, ReligiOsas, etc., q entorpecían el tránsito y causabAn un brutal congestionamiento vehicular y peatonal. Xqué no se reunían todos los patrioteros en el mencionado y enorme Parque de los Próceres a marchar, desfilar, colocar ofrendas florales, decir misas, retretas, cañonazos de salva, etc, etc, las horas y días q quisieran, sin joder a la gente q trabaja y transita por plazas y parques -no sólo en horas punta y en cuadras a la redonda-. Cien cachacos, tombos, fuNcionarios pùblicos y obligados alumnos de colegios, no deben joder a los miLes de trabajadores y personas q transitamos todos los días. Cuantos han llegado tarde Al trabajo o perdieron el día, una reunión. De trabajo, !què sé yo carajo!.
Dije qué? otra vez? como en la Casona de san Marcos? Pero no, allí estaban, visibles e imponentes, los monumentos de José Gabriel Túpac Amaru, erguido y gallardo, poncho a medio abrir; Gral. Francisco de Vidal con su espada en alto; Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, solemne con pergamino en mano; Toribio Rodriguez de Mendoza, con capa y libro en mano...y tres caballos briosos, negros como la opresión, q chapotean en agua cuando llenan la pileta.
Cada día, cientos y miles, transitaban los pasillos tapizados en azul y rojo...
Noté q Gabriel me seguía con la mirada y me puse nervioso, estaba entre el tumulto q me encubría. Fco de Vidal bajó su espada y me señaló. Juan Pablo tomó nota en su pergamino, mientras Toribio me hizo la señal de la cruz... !era mi sentencia?! !La venganza es dulce!
Sigiloso y agachado casi entre piernas y culos de la multitud y stands, me deslicé y logré escabullir de esos ojos acusadores y antes que se bajen por mí.
Les conté a los organizadores de la Càmara del Libro e incrédulos y mirándose entre ellos, cuchichearon. TomAremoS las medidas del caSo por tu seguridAd, me dijo Ramàn Aragonez, director de ferias. Han impedido mi ingreso xa protegerme.
Pero yo entré otras veces a la feria con peluca y gorra y sin avisarles...porque tenìa q sEguir trAbAjAndo. Por joder voy a volver a escribir esa nota en cuAnto medio pueda...
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Fotos PLG
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domingo, 4 de septiembre de 2011
Mefistófeles el verdulero
Hoy no he vendido nada... nada que me sirva. Si estuviera el diablo haría un pacto xa q no falte verduras frescas q vender y tener billete q llevar a mi casa y no les falte comida y pagar estudios a mis hijos. Y no tener q ir a la Parada cada madrugada cansado o muriendo d frío o enfermo y adolorido !Mierda! -terminaba el día hablando solo-.
Aquel día q no vendió ni mierda, pidió a quien fuera, maldiciendo su suerte, incluido el demonio, dinero xa comprar verduras en la Parada y poder dar d comer a su familia.
Xla tarde, como siempre, desechó las lechugas, coles, cebollas chinas, el apio, la yerba buena, el culantro, el peregil, la albahaca, y el huacatay: tadas marchitas. Ni los animales logrAn terminar. Cansado y con las preocupaciones xa el nuevo día comió algo y se tumbó a la tarima a cobijarse y a tEner sus extrAños sueños. Las ventas eras esquivas y las verduras no eran de las mejores !Maldición!
Quién es usted señor y qué quiere...
Quiero hacer negocio contigo. Ser socio en la venta de verduras. Produciré tu huerto, loq venderás cada día, le dijo el tipo y agregó como azúcar al café: Me llevarás en el mismo corazón, y cuando te necesite o si no cumples este acuerdo, adelantaré tu cancelación en esta tierra qno te quiere. O, me quedo en tu reemplazo...
?Qué?
Al alba y con el rumor de los carros xlas avenidas Trapiche y San Felipe, sintió q sí le acompañaban las preocupaciones del nuevo día. Vio q donde había botado siempre las verduras: frescas y con el rocío de la mañana oscura y fría estaban -en ese otrora huertillo apoderadas xla hiervamala- como esperando ser cogidas y llevadas el mercado de Caquetá y ser vendidas, sobre todo, para los restaurantes.
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| Benditas verduras... |
Sus hijos, crecieron y se fueron a trabajar en diferentes labores modestas y le mantenían al papá. Pero él siguió cosechando, sabiendo qle quitaba el trabajo y la comida a otro ser humilde, pero, egoista construyó una casa grande y con lujos -sin tocar la productiva huerta-.
Una mañana, como siempre, al levantarse temprano, vio esta vez vacía la huerta. Los gallos cantaban y se alborotaban las gallinas, el Churcho ladraba y se desperezaba, el cielo oscuro como cada madrugada del invierno q mordía suS huesos. Y Anita, la escultural muchacha, q le daba la primera fAbulosa noche de placer como su futura mujer, dormía tranquila, desnuda...
Triste, extrañado, y luego colérico, maldijo la huerta y a todas las verduras q lo habían abandonado.... cuando llegaba desde lejos, desde lo muy profundo de su ser, un zumbido -no era un mozcardón- q fue sintiendo en su corazón y se fue acrecentando como un olvidado dolor en el pecho,,,, en el corazón... En el mismo corazón, q lo empezó a asfixiar. Era un dolor endemoniado.
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Foto de internet D.R
domingo, 28 de agosto de 2011
¡Saludos a tu viejo!
Al "Colorao" Abraham Herrera
Fueron muchas lunas, que pasaron para que regrese a su tierra. Todo el recorrido que hizo, le traían a la mente innumerables recuerdos, quedaron dos heridas, que sólo el sabio tiempo se encargaría de diluirlo e insensibilizarlo. Pero ahora eran frescos los recuerdos. En un año dos seres queridos "pasaron a mejor vida".
Subió al ómnibus que lo devolvería a Lima, después de hacer la cola junto con otros pasajeros conocidos y desconocidos. Era la hora de las despedidas. Avanzó con su maletín de mano, en el que regresaba la ropa con olor a sierra y embolsadito algunos biscochos, panes y dulces; pensando en trabajo que esperaba. Por el pasillo ya había pasajeros arrebujándose.
¡Hola Loquillo! Cómo estás –una voz efusiva y salerosa matizando con un disparate en quechua, sonó mientras acomodaba su maletín.
¡Hola Colorao!, qué dices, después de tiempo te dejas ver y por coincidencia…
Ambos se estrecharon las manos y hubo un fuerte y sonoro abrazo, con el calor humano que indicaba profundas raíces de una amistad de años, de seguro, que había nacido en la infancia o en la escuela.
¡Cómo está tu viejito…¡ ¡tiempo que no lo veo¡… Cierto que dejé de venir buen tiempo por la tierra. No nos vemos hace como tres años o más… ¿verdad?
Oye, no veo a mis hermanos por la chamba, en mi casa todos bien. Tres años que no te veía. Por dónde y en qué andas.
!Trabajo en todo! Vengo a visitar a la familia de vez en cuando, pero me paso directo a la chacra y de allí salgó sólo para viajar –decía mientras sus manos inquietas hacían ademanes y miraba por todos lados-. Ya no encuentro a muchos conocidos. Así se me pasa de rápido el sábado y domingo que vengo de paseo familiar… ¿Te ves con el Pelao, con Caigua, Crudo y Pitu?
No los veo hace meses o años, como al Crudo.
Y tu viejo sigue atendiendo en su sastrería? ¿!Cómo está¡? -dijo remarcando su alegría.
Acomodaron sus cosas personales y el Colorado quedó de pie apoyado a su asiento mientras el Loquillo se reclinó conversando. El carro arrancó y vibró para calentar motor y otros pasajeros se acomodaban en sus respectivos asientos cuando el Colorado insistió.
¡Oye!, pero no te me hagas el loco. ¡Cómo está tu viejo!, me lo saludas, qué dices…
Ya que insistes carajo –interrumpió con discreción y guiñándole-, ¡tendré que ir al cementerio y hacerle llegar tu saludo…¡
fin
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martes, 23 de agosto de 2011
El poeta y el río
A Román Obregón Figueroa
—Pero señor poeta ¿por qué insistir viviendo a un costado del río?. Puede un alud, un aumento de caudal en el río llevarse la casa y con él a usted. La historia nos da cuenta del alud-terremoto del 70
—Mira viejo —dijo como sentando claramente su posición—. Ya viví mis primeros 40 años bien vividos. La otra parte está en riesgo, como todo en la vida. De manera que si una casualidad trágica, como a la que se refería Nicolay Ostrovsky, me quita la vida ¡qué puedo hacer¡… Vivo intensamente cada día, pero estoy expuesto a eso, como todos.
—Pero, ¡déjeme insistir señor poeta! Usted es más útil y fructífero, vivo que muerto, herido que moribundo. ¿Por qué privarnos de sus escritos y de sus genialidades tan sólo por estar viviendo a un lado del río?…
—Amplío. Todos estamos expuestos a la muerte. Desde caminando por el puente, una caída, q el carro se voltee o nos ahoguemos. ¿Cuántos han muerto en el río? Por tontos, descuidados o por mala suerte.
—¡Pero señor¡… —Languidecía el periodista.
—Amigo… Por favor… Cómo decirles —insistió el poeta compungido, con el rostro desencajado y pálido como la espuma de las aguas del río Santa—. Por favor… déjenme vivir tranquilo… frente al río. Mirándolo y hablando con él cada día…
El periodista enmudeció al ver esa tristeza y esa alegría esperando frente al río, y no dijo nada. El poeta añadió con su último aliento.
—Yo quise vivir frente al mar, pero no tengo dinero para una de esas casas —dijo con una brisa triste que salió de su boca—. Pero sí puedo frente a este hermoso río, como todos los demás. Aunque este es más bello porque trae aguas cristalinas, viene directo de los nevados y tiene muchas cosas que contarme…
Y sonrió. Todos quedaron en silencio en el estudio de televisión al concluir la entrevista…
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viernes, 19 de agosto de 2011
El puente del infierno al cielo
El terrorismo no cuenta si la música y la compañía es buena. Las explosiones y la sangre y el llanto es parte del paisaje.... Son los 80s, vivo en Perú y vivo la vida. Es fin de semana, sábado de pachanga y el mundo sigue su camino, y yo con él.
Muchas veces manejo borracho. Me he salvado de buenas. A veces acelero en sitios solitarios xa avanzar, como en la Panamericana Note, en el nuevo Puente del Ejército, Javier Prado, Circunvalación, Carretera Central, Universitaria, La Marina, y otros. Siempre acompaÑado, !claro!, de una amiga, la misma y !siempre!, cuando es de madrugada como ahora...
- Cómo has cruzado el puente -me preguntó el policía, auscultándome, a un metro del auto-.
- Entre dormido y soñoliento, jefe.
- Repito ¿cÓmo cruzaste el puente?
- Estaba soÑoliento y casi dormido, me di cuenta con el sacudón pasando el rompemuelle.
- ...!Carajo! Cómo has cruzado el puente -excitado y mirando a todos lados, escupió la pregunta, sintiéndose burlado- !Si no hay puente...!!!!!!!!
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martes, 16 de agosto de 2011
La venganza del maniquí negro
Estaba en el almacén, hacía un buen tiempo, al fondo del local. Veía trabajar todos los días, a Pedro, donde hablaba con Martín muchas cosas. Incluido la ojeriza de Carmen contra los trabajadores de la librería, y q significó, botaran a la secretaria y a un administrativo, y ahora se metía con Juan. Hablaban de su incompetencia en el trabajo, criticaban sus abusos, negligencias, intromisiones e ignorantes órdenes y decisiones. Comentaban muchas cosas los trabajadores, en ese discreto ambiente remodelado.
El día de la inauguración de la librería, ella fue al fondo del local, al almacén; xq no había disponible personal xa sus requerimientos y fue sola. Muchos invitados, entre los q estaban todas las autoridades y proveedores, abarrotaron el salón lleno de estantes, libros de todo tema y fotografías de sus autores decoraban las paredes. De afuera, la conversación y el barullo de la gente sintió atenuado, más cuando detrás de ella se cerRó la puerta metálica. Pensó q era Lucar q le hacía una jugada, una pícara broma.
El cuarto, con una pequeña ventana q apenas filtraba a un extremo algo de luz q se extraviaba entre estantes, ahora en penumbra, dejó escuchar unos torpes pasos que se le acercaban. Sus deseos escondidos y reprimidos, tendrían un veloz e inesperado desfogue qla lubricaba. La osadía es excitante... Más, xa alguien desadaptada y cursi y solitaria y poco sociable.
Lucar?.. Lucar? No seas gracioso he venido por vasos descartables... No juegues, estamos apurados y no estamos solos.... Sintió q con un gesto varonil la cogió de la cintura, la besó y le agarró el trasero, con un gesto màs q sensual y diferente del q le conocía. Agitada, al final se dejó llevar cuando sintió un cuerpo atlético q la aprisionó. Quiso retirarse pero no pudo. Un golpe brusco y se sintió en el aire con el pantalón abajo. Golpeada sintió un dolor en la cadera q no se pudo quejarse ni pronunciar palabra alguna... !!A mis amigos nadie los maltrata.... Machona infeliz y frustrada!!, dijo la voz torpe y quebrada. La adrenalina y su alterado corazón hizo q Carmen se safara y salió gritando, como quien ve el demonio, entre el barullo y el asombro de los asistentes. !Era una mujer enloquecida y con los ojos desorbitados...! Salió despavorida del local, empujando a los asistentes y desapareció.
La seguridad del director entró con pistolas en mano.
Estaban los gabinetes metálicos q almacenarían paquetes de libros. Se agacharon, movieron las escasas cajas existentes y nada... !Nada de nada!... Enarcando las cejas el personal de seguridad salió increpando...!Vaya...!
!Solo está el viejo y maltratado maniquí negro!!!!
![]() |
| Había un parecido en su alma... dicen |
El maniquí q Carmen lo compró hace tres años para modelar los polos de souvenir del instituto en cada feria del libro, pero quedó abandonado en un rincón frío, húmedo y oscuro del almacén del fondo editorial.
Los carros dla congestionada av. Petit Thouars q circulaban a medio día, con rugientes y vetustos motores en su loca carrera, cortaron su vida como filuda navaja.
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